“El Homónimo” Cuando se accede al diccionario de la Real Academia Española y se indaga por el significado de la palabra imán, este arroja al menos 4 resultados distintos. El más apropiado para dicha ocasión es: Mineral de hierro de color negruzco, opaco, casi tan duro como el vidrio, cinco veces más pesado que el agua, y que tiene la propiedad de atraer el hierro, el acero y en grado menor algunos otros cuerpos. Es combinación de dos óxidos de hierro, a veces cristalizada.
Pero en esta oportunidad quiero que mantengan en vuestras cabezas que este mineral tiene la propiedad de que el hierro, el acero y en menor grado otros cuerpos se apeguen a él. Sucede de igual manera con la química de los cuerpos que cuando dos cuerpos de polos opuestos se unen se encantan y cautivan.
“El imán de América” se llama el artículo que recibió el premio Pulitzer a manos, literalmente, de la chilena americana Andrea Elliot. Para el escrito se acercó a una desconfiada comunidad musulmana para obtener información de su estilo de vida en un continente diferente al propio. Pero para su sorpresa fueron ellos quienes finiquitaron abriendo las puertas, revelando parte importante de su idiosincrasia.
Lo que la periodista, que se considera una “chilena gringa”, jamás imaginó es que se ganaría un premio de tal relevancia mundial como lo es un “Pulitzer”. Tampoco soñó con que sería la primera compatriota en calificar y obtener dicho reconocimiento. Liza y llanamente no debe haber divagado, siquiera por un momento, con la idea de que el encabezamiento con el cual se apoderó de ese, por muchos anhelado galardón, finalizaría estando en su poder y que el título de su investigación terminaría siendo su homónimo.
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