miércoles, 4 de abril de 2007

El Editorialista

No es fácil lograr retratar a la sociedad chilena mediante un libro. Tampoco lo es para nada tener dos carreras humanistas a cuestas, derecho y periodismo y más encima con dos postítulos en economía. Quizás les parezca extraño, pero es así y ¡déjenlo en paz! El hombre quiso desarrollar el hemisferio cerebral izquierdo en plenitud. Y no quiero dejar de mencionar que ejerce todas sus profesiones incluyendo la de profesor en varias universidades destacadas de nuestro país.
Es muy probable que los datos que vienen a continuación se los salten o simplemente no los quieran leer, pero es mi deber darles a conocer a que se ha dedicado este personaje. Fue diputado por Santiago en 1973. Además, dentro de su faceta periodística, estuvo a cargo de la dirección de La Segunda por cinco años. Y en lo que respecta de su habilidad como abogado fue miembro de la IV Comisión Legislativa de la Junta de Gobierno y de la Comisión Redactora de Leyes Orgánicas Constitucionales hasta 1989. En todo caso su actividad más permanente y prolongada es la de editorialista de El Mercurio, desde 1962 y 20 años más tarde comenzó a publicar una columna semanal en ese diario, la cual se mantiene hasta el día de hoy.
Me tomaré la atribución de decir que ha de ser difícil para él ser reconocido como uno de los íconos de la derecha de este país y fehaciente defensor del régimen de Augusto Pinochet Ugarte. Pero no es ningún pelafustán ni un inculto quien habla del Régimen Militar, porque simplemente tiene ganas de comunicarse con el mundo. Nooo! Muy por el contrario, lo hace dado que tiene argumentos de peso y logró sobrevivir a ese momento como para poder contarlo, lo que transforma a aquél “cuernudo” compatriota en un animal, un zorro esquivo “flojo pero vivo el ojo”.
No crean que no sé lo que van a pensar cuando revele la identidad de este columnista, porque ya lo averigüe. Que soy un facho o momio por el sólo hecho de que me agrada cómo y qué escribe el señor Hermógenes Pérez de Arce. Pero no seamos retrogradas, ya que les recuerdo a quienes lo han olvidado, que cada persona en este país tiene su propia opinión. Aún cuando esta pueda cambiar en menos de un segundo. Y por lo menos el señor Hermógenes no es así, sino que es consecuente con sus pensamientos y no un chaquetero como la mayoría de los que viven en este país. Es más, me atrevo a decir que muchos de ustedes ya cambiaron de opinión por lo que han leído y están titubeando frente a la primera impresión que tuvieron cuando revelé el nombre de este columnista. Y otros me han seguido apoyando desde que comenzaron a leer sin saber de quien se trataba.
Por último me atrevo a recomendarles que, cuando tengan ganas de conocer y poder saber como piensa un ser “distinto” a ustedes, lean su último libro Contra la Corriente. En éste aparece una recopilación de una selección de sus mejores columnas, publicado en el año 2005. Para que así no sigan dándose vuelta las chaquetas y puedan hablar de este personaje, con cara de serio y disgustado, con conocimiento de causa.

No hay comentarios: